Soledad no deseada en personas mayores: qué pueden hacer residencias y centros de día
Erika Álvarez - - 3 mins.
Una sala común con veinte personas. El televisor encendido, las sillas alineadas frente a la pantalla. Pasa media hora y apenas se cruzan dos frases. En una residencia o un centro de día casi nunca se está solo. Sin embargo, muchas personas se sienten solas. La soledad no deseada depende menos de cuánta gente hay alrededor que de la calidad de las relaciones. Por eso, combatirla exige algo más que reunir a las personas en un mismo espacio.
Soledad y aislamiento no son lo mismo
La Organización Mundial de la Salud distingue entre dos conceptos que a menudo se confunden:
- Aislamiento social: falta objetiva de relaciones o contactos.
- Soledad: sentimiento doloroso que aparece cuando las relaciones que una persona tiene no se corresponden con las que desearía.
Se puede vivir aislado sin sentirse solo y, al revés, sentirse solo rodeado de gente. Cuando hablamos de soledad no deseada nos referimos precisamente a esa experiencia subjetiva, que no se elige y que causa malestar.
No es un problema menor. Según el informe de la Comisión sobre Conexión Social de la OMS publicado en 2025, una de cada seis personas en el mundo se ve afectada por la soledad, con consecuencias relevantes para la salud física y mental.
También dentro de la residencia
Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2020, con 13 estudios y más de 5.000 residentes, estimó que alrededor del 61 % de las personas mayores que viven en residencias experimentan soledad moderada y un 35 %, soledad grave. Las cifras variaban mucho entre estudios, pero los autores concluyeron que la magnitud del problema justifica preocupación.
Las causas son fáciles de reconocer para cualquier profesional:
- La pérdida de relaciones previas: la pareja, los amigos, los vecinos del barrio.
- Convivir con personas desconocidas con las que no se ha elegido compartir el día a día.
- Dificultades auditivas, visuales o cognitivas que complican la conversación.
- Rutinas organizadas en torno a los cuidados, con pocos momentos pensados para hablar.
- Visitas familiares escasas o irregulares.
Por qué estar juntos no basta
Compartir un espacio no genera relación por sí solo. Para conversar hace falta un motivo, un tema en común, algo que despierte interés.
Muchas personas mayores no inician una conversación con un compañero al que apenas conocen. A menudo no saben por dónde empezar, temen no entender bien o no encuentran puntos de conexión.
Ahí es donde las actividades pueden marcar la diferencia, cuando se plantean como generadoras de conversación.
Actividades que invitan a hablar
Algunas propuestas funcionan especialmente bien para crear interacción:
- Reminiscencia en grupo. Fotografías antiguas, objetos cotidianos o canciones de época hacen aflorar recuerdos que otros comparten. La revisión Cochrane sobre reminiscencia en personas con demencia asoció la modalidad grupal con probables mejoras en la comunicación.
- Música. Cantar juntos rompe barreras y suele dar pie a comentarios sobre bailes, fiestas o artistas.
- Lugares y viajes. Hablar del pueblo donde cada uno creció o de un viaje recordado descubre conexiones inesperadas entre compañeros.
- Tareas compartidas. Preparar una receta, cuidar las plantas o decorar la sala para una fiesta generan colaboración y conversación natural.
- Actividades intergeneracionales. El contacto con niños, jóvenes o voluntariado aporta nuevos temas y otra forma de relacionarse.
El formato importa. Los grupos pequeños, de cuatro a seis personas, facilitan que todos puedan hablar y escucharse.
El profesional como puente
Las actividades crean la oportunidad, pero la relación suele necesitar un empujón. El profesional puede:
- Presentar a personas con intereses o historias en común: “Usted también es de Zamora, ¿verdad?”.
- Sentar juntas a personas que conectan y cuidar la distribución del espacio.
- Hacer preguntas abiertas y devolver la palabra al grupo, en lugar de centralizar la conversación.
- Retomar después lo que surgió en la actividad, en el comedor o en el paseo.
- Observar quién se queda siempre al margen y buscar formatos más cómodos para esa persona.
Estos gestos sencillos son, muchas veces, los que convierten a dos compañeros de sala en dos personas que se buscan para hablar.
¿Cómo encaja Oroi?
Ninguna tecnología resuelve por sí misma la soledad. Lo que sí puede hacer es ofrecer temas y experiencias compartidas que faciliten el contacto humano.
Con Oroi Wellbeing, una persona puede pasear por una ciudad, ver el mar o visitar lugares que le traen recuerdos. Lo más valioso suele llegar después, cuando cuenta lo que ha visto y otros comparten sus propios recuerdos. Preguntas como “¿había estado aquí?” o “¿con quién vino?” abren conversaciones que difícilmente surgirían de otro modo.
En grupo, Oroi TV propone sesiones de música, reminiscencia y viajes con preguntas pensadas para que los participantes respondan, recuerden y hablen entre ellos.
La misma lógica funciona en otros contextos: en el domicilio, como se explica en el artículo sobre realidad virtual en servicios SAD, o entre generaciones, como en el proyecto Re-conectamos.
En todos los casos, la experiencia es el punto de partida. La conversación, la escucha y el vínculo siguen dependiendo de las personas.
Crear motivos para encontrarse
La soledad no deseada en personas mayores es un problema extendido, también en residencias y centros de día. Reducirla pasa por diseñar las actividades pensando en la relación que pueden generar, más que por aumentar su número.
Temas compartidos, grupos pequeños y un profesional atento a tender puentes son ingredientes al alcance de cualquier centro.
La compañía que alivia la soledad no es la de estar cerca, sino la de tener algo que compartir.
Referencias
Gardiner, C., Laud, P., Heaton, T. y Gott, M. (2020). What is the prevalence of loneliness amongst older people living in residential and nursing care homes? A systematic review and meta-analysis. Age and Ageing, 49(5), 748–757. Enlace
Woods, B., O’Philbin, L., Farrell, E. M., Spector, A. E. y Orrell, M. (2018). Reminiscence therapy for dementia. Cochrane Database of Systematic Reviews, 3, CD001120. Enlace
World Health Organization (2025). Social connection linked to improved health and reduced risk of early death [Informe de la Comisión sobre Conexión Social]. Enlace
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