Ejercicio físico para personas mayores en residencias: claves para mantenerlo
Erika Álvarez - - 6 mins.
Ejercicio físico para personas mayores en residencias: cómo mantener la motivación y la constancia El programa de ejercicio empieza con buena acogida. Durante las primeras semanas hay participación, pero con el tiempo aparecen el cansancio, las molestias o el clásico “ya iré mañana”. El reto no suele ser explicar que moverse es beneficioso, sino conseguir que la actividad física se mantenga semana tras semana. En residencias y centros de día, la adherencia es tan importante como el propio ejercicio. Sin continuidad, gran parte de sus beneficios se pierde. Por eso, además de diseñar actividades seguras y adaptadas, es necesario entender qué ayuda a que una persona quiera volver a participar.
¿Por qué cuesta mantener el ejercicio en personas mayores?
Abandonar una actividad física rara vez responde a una única razón.
En personas mayores pueden aparecer diferentes barreras:
- Dolor o molestias articulares.
- Miedo a sufrir una caída.
- Cansancio o falta de energía.
- Creencias como “a mi edad ya no merece la pena”.
- Ejercicios demasiado repetitivos.
- Falta de resultados visibles.
- Actividades poco relacionadas con los intereses de la persona.
Identificar qué está dificultando la participación permite adaptar mejor la intervención.
No necesita lo mismo una persona que evita caminar por miedo a caer que alguien que simplemente encuentra aburrido repetir los mismos ejercicios cada semana.
¿Cuánto ejercicio deberían realizar las personas mayores?
La Organización Mundial de la Salud recomienda que las personas mayores mantengan una vida físicamente activa y que incorporen actividades orientadas al equilibrio, la fuerza y la capacidad funcional.
También recuerda una idea especialmente importante: cualquier cantidad de actividad física es mejor que ninguna.
Por tanto, no todo debe plantearse como una sesión formal de ejercicio. Caminar hasta el comedor, levantarse de una silla, participar en actividades cotidianas o reducir el tiempo sentado también forman parte de un estilo de vida más activo.
La adherencia: conseguir que la persona quiera continuar
Una buena actividad no sirve de mucho si se abandona después de unas semanas.
Una revisión publicada en 2021 analizó 55 trabajos relacionados con la adherencia al ejercicio en personas mayores y personas con enfermedades crónicas.
Entre los factores que aparecían de manera recurrente se encontraban:
- Supervisión profesional.
- Disfrute durante la actividad.
- Integración del ejercicio en la vida cotidiana.
- Apoyo social.
- Información sobre el progreso.
- Participación activa de la persona.
- Establecimiento de objetivos.
Esto tiene una consecuencia práctica importante: muchos de los factores que determinan la continuidad pueden modificarse desde el propio centro.
5 claves para mantener el ejercicio físico en residencias
1. Relacionar el ejercicio con objetivos reales
“Hacer más ejercicio” es un objetivo demasiado abstracto.
En cambio:
“Quiero levantarme de la silla sin ayuda”.
“Quiero poder caminar hasta el comedor”.
“Quiero tener fuerza para salir a pasear”.
Son objetivos que la persona puede comprender y relacionar con su vida.
Cuando el ejercicio tiene una finalidad visible, resulta más fácil encontrar un motivo para continuar.
2. Hacer que la actividad resulte agradable
La actividad física no tiene por qué consistir únicamente en repetir movimientos.
La música, el juego, la conversación, la tecnología o un entorno atractivo pueden cambiar completamente la experiencia.
Una actividad que se disfruta tiene muchas más posibilidades de repetirse que otra percibida como una obligación.
3. Mostrar el progreso
Muchas mejoras son progresivas y pueden pasar desapercibidas.
Registrar cuántas veces consigue una persona levantarse de una silla, cuánto tiempo pedalea o qué distancia puede recorrer ayuda a hacer visible la evolución.
Mostrar estos pequeños avances puede reforzar la sensación de competencia y la motivación para continuar.
4. Integrar el movimiento en el día a día
No toda la actividad física debe realizarse en una sala específica.
Caminar, levantarse durante una actividad grupal, participar en tareas cotidianas o desplazarse dentro del centro también suma.
El objetivo es evitar que el movimiento quede limitado a una sesión semanal y favorecer una rutina diaria más activa.
5. Favorecer la participación social
Hacer ejercicio con otras personas puede aumentar el compromiso.
Elegir juntos una actividad, compartir una ruta, seguir el ritmo de una canción o realizar un ejercicio en pareja introduce un componente social que puede mejorar la experiencia.
El grupo también genera una pequeña sensación de compromiso: se nota quién participa y se comparte el progreso.
Estas estrategias coinciden con varios de los factores de adherencia identificados en la literatura revisada en el documento original.
Ejercicio adaptado no significa ejercicio fácil
Adaptar una actividad no significa eliminar el esfuerzo.
Significa encontrar el nivel de dificultad adecuado para cada persona.
Una persona en silla de ruedas puede trabajar fuerza de brazos y tronco. Alguien con miedo a caer puede comenzar realizando ejercicios cerca de una silla o una barra de apoyo. Otra persona con mayor autonomía puede combinar marcha, coordinación, fuerza y equilibrio.
Lo importante es mantener un reto alcanzable y hacerlo evolucionar.
Una actividad que hoy requiere concentración puede resultar demasiado sencilla dentro de unas semanas.
Por eso, la supervisión de fisioterapeutas y otros profesionales permite ajustar intensidad, progresión y precauciones a las características individuales.
Combinar ejercicio físico y estimulación cognitiva
Moverse y pensar al mismo tiempo también forma parte de muchas actividades de la vida diaria.
Caminar mientras conversamos, realizar movimientos siguiendo una secuencia o pedalear mientras prestamos atención al entorno son ejemplos de doble tarea.
Incorporar progresivamente componentes cognitivos puede permitir trabajar atención, coordinación y movimiento dentro de una misma actividad.
Esto debe adaptarse siempre al nivel funcional y cognitivo de la persona, especialmente cuando existen dificultades de equilibrio o riesgo de caídas.
Realidad virtual y ejercicio físico: ¿cómo encaja Oroi Fit?
Uno de los obstáculos habituales para mantener un programa de ejercicio es la monotonía.
Pedalear durante diez minutos mirando una pared no genera la misma experiencia que hacerlo mientras se recorre virtualmente una ciudad, un entorno natural o un paseo marítimo.
Oroi Fit combina pedales adaptados con recorridos virtuales. A medida que la persona pedalea, el paisaje avanza, proporcionando un objetivo visual al movimiento.
El profesional puede elegir diferentes recorridos según los intereses o la historia de vida de cada persona.
Una ruta puede incluso convertirse en un punto de partida para conversar:
“¿Has estado alguna vez aquí?”
“¿Te recuerda a algún lugar?”
“¿Dónde te gustaría pedalear la próxima vez?”
De esta manera, el ejercicio físico puede incorporar también componentes relacionados con la atención, la conversación y la reminiscencia.
El texto original también contempla actividades para trabajar la parte superior del cuerpo mediante Oroi Fit.
Actividad física grupal con Oroi TV
No todas las actividades necesitan unas gafas de realidad virtual.
Oroi TV permite desarrollar desde una pantalla compartida sesiones grupales de movimiento suave, yoga, pilates, respiración y relajación.
El profesional dirige la sesión y adapta los movimientos a las capacidades de las personas participantes.
Esto permite incorporar actividad física dentro de la programación habitual del centro y alternarla con otros tipos de actividades cognitivas, musicales o de bienestar.
Tanto Oroi Fit como Oroi TV deben entenderse como herramientas de apoyo. No sustituyen la valoración ni la planificación de fisioterapia, sino que pueden aportar variedad, contexto y motivación a un programa previamente adaptado.
Conseguir que moverse tenga sentido
El éxito de un programa de ejercicio no depende únicamente de seleccionar buenos ejercicios.
También depende de que la persona encuentre razones para continuar.
Relacionar el movimiento con objetivos cotidianos, adaptar la dificultad, introducir variedad, mostrar los avances y convertir la actividad en una experiencia agradable puede ayudar a mejorar la adherencia.
En definitiva, el ejercicio físico para personas mayores en residencias funciona mejor cuando deja de percibirse como una obligación y empieza a tener sentido para quien lo realiza.
Porque mantener una vida activa no consiste simplemente en acumular repeticiones: consiste en seguir haciendo aquellas cosas que permiten conservar autonomía, participación y calidad de vida.
Referencias
Collado-Mateo, D., Lavín-Pérez, A. M., Peñacoba, C., Del Coso, J., Leyton-Román, M., Luque-Casado, A., Gasque, P., Fernández-del-Olmo, M. Á. y Amado-Alonso, D. (2021). Key factors associated with adherence to physical exercise in patients with chronic diseases and older adults: an umbrella review. International Journal of Environmental Research and Public Health, 18(4), 2023.
World Health Organization (2020). WHO guidelines on physical activity and sedentary behaviour. World Health Organization.
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